yotengounsapoquesellama Pepe

martes, 11 de mayo de 2010

La sal no sala y el pervinoX no cura



Sólo bastaba golpear su puerta para que su garganta estalle en gritos. Se somete a sus propias trampas tirando piedras en su camino, para luego tropezarse y caer, lastimandose. Simula levantarse, más allá del gran moretón que le quedo en la rodilla.
Ese cielo que tanto anhelaba suplicaba ser contemplado desde su ventana, sin embargo su negación la obligaba a mirar al costado, mientras que la atmósfera se oscurecía sin darse al menos una chance de apenarse. Pobre cielo, con entusiasmo y energía combina los colores mas hermosos y se arregla para despedirse de ella que ni se detiene a observarlo. Un espectáculo de luces estalla en su ventana, incapaz de arrancarle una sonrisa. Ella tan indiferente como siempre.


Aun así, le quedo un maravilloso atardecer menos para contemplar en su vida.

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