Su dilema más exclusivo era la monotonía de su existencia, cuando ese vacío comenzó a rebalsar con temor, sospechas, dudas. Inquietudes que conseguían mantenerla indiferente a todo eso que lograba conservarla satisfecha, o al menos entretenida.
¿Por que no podría complacerla su vida?
tal vez le parecía tan absurda, regular, que se dedicaba a arrojar piedras en su camino. Piedras insólitas, rocas que nadie sabia donde encontrar. Aun así las buscaba, las anhelaba, estimulando su desacuerdo con lo ordinario.
Sin embargo, esa desigualdad no era un complejo.
Con el tiempo se permitió evadir algún pensamiento acerca de su realidad, y de esta manera lograr asumir con facilidad. Se rehusaba a afrontar su alteración, cuando se dio cuenta qué ilógico era, acabar siendo, ella misma su mayor misterio.
yotengounsapoquesellama Pepe
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